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La ceremonia del té ofrecía refinamiento a los samuráis, era
símbolo de riqueza para los comerciantes y proporcionaba
legitimidad cultural al gobierno.
El chanoyu (la ceremonia del té) ha sido desde su origen uno
del los nudos vitales de la cultura japonesa tradicional.
Numerosas tendencias culturales contribuyeron al desarrollo
de esta práctica, que a su vez ejercería una profunda
influencia sobre aquéllas. Fue a través del chanoyu que se
reelaboró y refinó el ideal wabi de la pobreza culta, que
permitiría a los japoneses compartir el gusto por las
toscas, sencillas e irregulares cerámicas japonesas o
coreanas con el placer por la refinada porcelana china (karamono).
La pequeña, rústica casa de té se convirtió en un mundo
aparte, en el que las barreras sociales se disolvían
temporariamente. Allí, mercaderes y habitantes de las
ciudades podían mezclarse con poderosos guerreros o nobles,
compartiendo entre todos la pasión por la sencillez y la
afición por los preciados implementos. Hoy, existen en Japón
numerosas escuelas de té; la mayoría se remonta directa o
indirectamente hasta Sen no Rikyû, en el siglo XVI. Algunas
sirvieron a shogun, daimyô o cortesano, otras a samuráis o
comuneros, pero todas compartirían la misma disciplina
ritual, la misma etiqueta y estética y el mismo interés en
el Zen. Las tres escuelas más activas hoy en día son las de
Ura Senke, Ômote Senke y Mushanokôji Senke en Kyoto.
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En un viaje por los aromas, texturas y sentidos que nos
permiten vibrar, desde sus hebras, cada taza de te,
disfrutamos de la visita, de un experto en el tema, Pedro
Alperowicz, responsable de
Eclaire - El Arte del Te, junto a
quien, en vivo y en directo, desde nuestros estudios,
realizamos una serie de maridajes y catas de los
maravillosos blends de
Elisa
Seresi y la pastelería dulce de
La Tartería con la visita de su responsable,
Silvia Aguirre ... sin dudas el te permite disfrutar de
un momento que se transforma en sagrado ... |
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