¿Para qué vamos a engañarnos? Y ustedes, inteligentes
lectores, se preguntarán: “¿Y quién coño es usted?”, pues
para quien le interese, a continuación contaré quién es
José Juan Iglesias del Castillo y Díaz de la Serna, de
nombre artístico: Pepe Iglesias, aunque les aseguro
que es un rollo aburridísimo, una estupidez que no merece la
menor pena leer.
Si me aceptan un consejo, vayan a los botones de Artículos,
Vinos, Recetas, Asturias gastronómica, etc., allí si hay
chicha.
Cocinero antes que fraile
Suena a tópico, pero se puede decir que nacio entre
cacerolas, ya que su madre fue una de las mejores cocineras
que tuvo este país, hasta el punto de que su padre,
consciente de esas virtudes, abandonó su clínica y la
cátedra en la Facultad de Medicina de Madrid, para poner un
restaurante, el Horno de Santa Teresa, donde dar rienda
suelta a aquel torbellino coquinario llamado Lola.
A pesar de no haber estudiado formalmente nada relativo a la
Hostelería (lo más cercano fue la Bromatología de
Veterinaria), desde niño fue hostelero, aunque más que por
simpatía, fue, porque si quería tener un duro, la paga
dependía de echar una mano, ya fuera en la cocina, oficina,
almacén o comedor.
El año 1976 un trágico
accidente se llevó a sus
padres y a su hermano,
con lo que tuvo que
abandonar sus otras
actividades para
dedicarse de lleno a los
negocios familiares, que
eran principalmente de
hostelería. Durante
una década se dedicó con pasión a los diferentes aspectos
de este gremio, hasta políticamente, ya que, como Secretario
General de la Agrupación de Restaurantes de Madrid, dio
bastante guerra. A finales de los ochenta, con todas las
habituales medallas y condecoraciones propias de la
profesión en el esportón, pero también con más de medio
centenar de trabajadores y todo el estrés de la gran ciudad
a cuestas, decidio romper con el mundanal ruido y retirarse
pacíficamente a mi anhelada Asturias para ver los platos,
bandejas y copas, solo desde el otro lado de la barra.
Catador
A principios de los ochenta, cuando España empezaba a
tomarse en serio esto de la gastronomía, como parte de su
formación profesional hostelera, se inicip en el análisis
sensorial a través de unos magníficos cursos de cata que
impartía el Departamento de Postgraduados de la Escuela
Politécnica de Ingenieros Agrónomos de la Universidad
Complutense de Madrid, de donde salieron la mayoría de los
catadores que hoy circulan por el panorama vinícola
español.
Durante los años que formo parte de la mesa de cata de la
Guía de Vinos Gourmet, a la sazón dirigida por el gran
Andrés Proensa, los distintos integrantes de aquel comité
generaron un grupo profesional no establecido ni constituido
(llegaron a pensar en bautizarlos como Victimas del Canís &
Cº Ltd., pero no lo hicieron) pero sí reconocido por su
rigor crítico, hasta el punto de haber sufrido no pocos
disgustos por los grupos de presión, tanto mediáticos como
mercantiles.
Desde aquel momento no ha dejado de ejercer este apasionante
oficio, ora como hostelero, ora como profesor, ora como
crítico, hasta alcanzar a principios del 2004 su más alto
nivel, al entrar en el selecto Club Diabetes Mellitus con
Diploma de Honor de Triglicéridos y Distinción Roja en
Transaminasas.
Periodismo Gastronómico
Al principio fue un divertimento, un artículo aquí, un
reportaje allá, pero en 1991 contrajo ya varios compromisos
serios, como la sección “Gastronomía V Centenario” en la
revista Club de Gourmets para todo el año 92, el espacio “El
Horno de Pepe Iglesias” en Radio Ribadeo Cadena COPE, las
secciones “Catavinos” y “Cartas a un amigo cocinero” en El
Correo Gallego y, sobre todo, el suplemento semanal de
gastronomía del diario El progreso, un cuadernillo
dominical de cuatro páginas que lo obligó a montar toda una
estructura editorial que mantiene hasta la fecha.
Como lo fuimos relatando, la trayectoria de Pepe Iglesias es
realmente de lo más extensa y prolífera, toda la cual lo ha
transformado en un referente del periodismo gastronómico en
todo mundo.
Sin dudas, como él mismo lo ha dicho, su libro
"La Cocina
Masónica" ha sido su Magna Obra, casi
póstuma, por el esfuerzo que le costó. Más de setecientas
páginas atestiguan varios años de estudio sobre una materia
sobre la que nunca se había publicado absolutamente nada en
todo el mundo y que por tanto se convierte en referencia
obligada, tanto para los integrantes de dicha Institución,
como para todo aquel aficionado a la cocina culta.
Así, en nuestro programa
EL DISFRUTE RADIO
tuvimos el enorme
placer de conversar con
Pepe Iglesias acerca de
la obra, desde el inicio a su publicación y repercusiones.
En su obra, José Juan
Iglesias del Castillo,
nos propone una
filosofía gastronómica
basada en una serie de
criterios ecológicos,
esotéricos y
fisiológicos que
devuelven a la
alimentación su carácter
mágico primigenio.
Dividido en 8 capítulos
podremos encontrar: El
cocinero masón, Menús
para fiestas masónicas,
Platos de carne de la
cocina masónica, Platos
de entrada de la cocina
masónica, Platos de
marisco y pescado de la
cocina masónica, Postres
de la cocina masónica,
Rituales de mesa en la
masonería y Simbolismo
esotérico de los
alimentos.
En la actualidad el
libro está agotado y
estamos en proceso de
reedición,
principalmente en
versiones para América
latina, inglés y
francés.
PEPE IGLESIAS Y LA COCINA MASÓNICA
Audio de la entrevista completa (15/05/2011)
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