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No contento con mi mala impresión, aproveché
para consultar al renombrado enólogo Paul Hobb's acerca de
este tipo de catas relámpago, confieso que fue sin mencionar
de quien se trataba, ya que Paul cultiva una vieja amistad
con Parker. Le pregunté si él podía degustar y puntuar 200
vinos en un día y me dijo: "Yo no podría hacerlo. y quien lo
haga. por lo menos. me resulta sospechoso". Como la
afirmación era fuerte, le pedí que me confirmara que había
dicho la palabra "sospechoso", cosa que hizo con mucha
seriedad. Aclaro que no precisó nunca sobre "sospechoso" de
qué era el catador fugaz, y dejo al lector la libre
interpretación del alcance de la frase.
Australia
En su momento, luego de que yo me volviera escéptico sobre la cata
flash, apareció una nota en el New York Times en la que
ponía en duda la seriedad del pesado catador -pesa más de
140 Kg.- a partir de una cata que había realizado en
Australia, entregando generosamente puntajes celestiales a
los vinos de ciertas bodegas que, "casualmente", lo habían
invitado días antes a una navegación, con su esposa, en un
yacht privado, donde se había comido y libado de lo lindo
durante una semana.
Los mails
Lo que los mails del escándalo dicen es que Jay Miller, por visitar
Murcia, cobraría 29.000 euros, y que los bodegueros locales
debían prepararse para oblar de 200 a 300 euros por botella
sometida al juicio del Big Jay. Como luego daba una charla
magistral, la tarifa por botella subía a 500 euros si ésta
era utilizada como ejemplo en dicha conferencia. Y también
se ofrecía la posibilidad de la visita del inefable Miller a
la bodega que estuviera dispuesta a pagar 1.000 euros. Nada
más que por eso: por visitar la bodega, lo cual no incluía
asesoramiento ni acción de ninguna naturaleza.
Pancho Campo
Es el único Master Wine de Chile, o de España, porque dependiendo
de adonde viaja, parece que el hombre usa pasaportes
distintos. De lejos luce como el prototipo de los
latinoamericanos que hacen carrera en Europa recorriendo
caminos sinuosos. Porque mezclado con sus indiscutibles
conocimientos del vino, es también un reconocido tenista,
que en Europa ha actuado de coach en beneficio de algún
profesional de Chile.
Lo
malo es que parece que tuvo un problemita con su socio en
Dubai por un negocio de vinos que totalizaba 640.000 euros,
en el que terminó condenado, lo que le habría provocado un
pedido de captura por parte de Interpol. Pancho desmintió a
Jim Budd de manera terminante el pedido de captura, pero el
aguerrido periodista, especializado particularmente en los
vinos de la región del Loire en Francia, parece que le pidió
que a su declaración de inocencia agregara alguna constancia
de Interpol, cosa que Campo no habría hecho. No obstante, en
honor a la verdad hay que decir que Campo estuvo y salió del
listado maldito de Interpol.
Este
hombre no es desconocido para los que están en el quehacer
del vino en nuestro país. Suelo consignar que Mendoza es muy
susurradora. Se suelen "escuchar cosas" sobre bodegueros
deshonestos, periodistas que reciben estímulos por mencionar
ciertos vinos de manera destacada en sus "impolutas" guías o
medios donde trabajan, y de don Pancho, en algún asado
mendocino, lógicamente regado de buen vino, alguna "garganta
profunda", alguna vez me deslizó que su visita precedía a la
de Miller, "coordinando" este tema de vinos, bodegas y
puntos que serían particularmente considerados a posteriori.
¡Dé nombres Maglione!
Lamento no poder hacerlo y debo expresar formalmente que nada de lo
escuchado me consta. Y no puedo hacerlo, porque al día
siguiente de haber recibido alguna revelación, cuando quise
confirmar lo que creía una noticia bomba, que podía tener
alguna distorsión etílica, me encontraba con que mi
confidente había perdido la memoria. Soy abogado y conozco
perfectamente la máxima jurídica que dice "quien alega, debe
probar". Ergo: sin pruebas no hay alegato, y tampoco puede
haber nombres. Sin pruebas, la supuesta información pasa a
ser un chisme, y un chisme sobre estos asuntos es una falta
grave. Si puedo decir que bodegueros importantes de nuestro
país están preocupados con este affaire, porque a pesar de
que Parker salió rápidamente a decir que la desvinculación
de Miller de su organización era fruto del interés del Big
Jay por dedicarse a la consultoría de forma personal,
todavía está por verse el valor de las puntuaciones que ha
puesto en el pasado, si todo su accionar queda demostrado
que fue incorrecto, cosa que por ahora no está para nada
clara. No hay que ser muy mal pensado para tomar la
coincidencia de la noticia que dio vuelta al mundo con la
desvinculación, algo que poco ayuda a la imagen inmaculada
de Miller. Hace pensar que el "no pay-no Jay" puede que
tenga algún asidero. Mi impresión es que el hombre y su
supuesto cómplice, no son tontos. Y los vinos que puntuó con
puntajes destacados seguramente los merecían. Quizás, la
incorrección pasó, si es que pasó, por los que no fueron
bendecidos y merecían serlo. Tema que da para un libro
entero.
Van nombres
Ah, ¿quiere nombres? Se los doy: Alejandro Iglesias, Joaquín
Hidalgo y Diego Bigongiari. Ellos acaban de sacar la Guía de
Vinos 2012 de Austral Spectator editada por Granica. Una
guía bien hecha y que tiene abundante publicidad de bodegas.
Pude constatar que hay bodegas anunciantes que no terminaron
siendo de las preferidas de los autores.
Transparente-transparente, al menos para mí. Anote esos
nombres. Le doy más nombres: Neil Martin, que es el experto
inglés que se rumorea que reemplazará a Miller en la cata de
vinos españoles. Los españoles están que trinan, porque
escribió en su blog lo siguiente: "En la mayoría de los
casos veo a la tempranillo como una uva de batalla que se
comporta mejor mezclada que como mono varietal".
Ciertamente, Neil no estaría saliendo con el pie derecho.
Habrá que estar atentos, por si viene a la Argentina, a ver
si dijo algo parecido de nuestro Malbec.
Conclusión
Ciertamente es un tema de final abierto, y que pase lo que pase las
cosas no volverán a ser como antes. Quizás volvamos al deber
ser de las cosas: el vino lo debe elegir cada uno por su
propio paladar y no el ajeno, por más prestigioso que sea. |